Foto de John Hutzler
Para entender un poco cómo obra en nosotros el Espíritu Santo, aunque no es posible descifrarlo todo: "El viento sopla donde quiere y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va." (Juan 3,8) Nos podemos basar en la meditación de los misterios del Rosario. Así como en el Rosario tenemos misterios gozosos, de la luz, dolorosos y gloriosos, si pensamos en la obra del Espíritu Santo en nustra vida podría decirse que ésta posee también efusiones de gozo, de luz, de dolor y de gloria. Existen "efusiones" del Espíritu que iluminan y revelan; efusiones del Espíritu que despojan y empobrecen; efusiones del Espíritu que confirman y fortalecen. Las tres son necesarias: las primeras porque hacen brotar la fe, las segundan porque enseñan la esperanza, las terceras para comunicar la valentía del amor.
En la vida de San Pedro tenemos un ejemplo de esta calificación. Si preguntamos en un grupo de catáolicos cuándo recibió San Pedro la efusión del Espíritu Santo, generalmente la respuesta sería: en Pentecostés. Y es verdad, pero esa no fue la única vez.
Oración.
Mi querido Jesús, tú nos creaste libres, porque querías que te amáramos libremente, no obligados. Bueno, a mí tampoco me gustaría que me amaran por obligación, pero sí que me amaran por ser yo quien soy y tal como soy, con mis defectos y mis cualidades. Por eso es que me volé cuando entendí, por fin, que así es tu amor por mí, sin condiciones. me sentí segura, feliz, apoyada y ¡¡¡¡ libre !!!!

1 me comentan:
ASI TE QUIERO YO A TI!!!!!!!!!...tal como eres!!
Maru
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