viernes, febrero 24, 2006

LA ACEPTACIÓN DEL SUFRIMIENTO.


Sin duda, resulta difícil aceptar lo que no percibimos como bueno, gratificante o positivo. Llamémoslas “contrariedades”. En estos casos, lo importante es no contentarnos con aceptarlos a regañadientes. No limitarse a “sufrirlos” cuando ya no nos queda otra, sino aceptarlos verdaderamente o sea “elegir” aceptarlos. Aquí elegir significa realizar un acto de voluntad, de voluntad libre, que nos lleve, además de resignarse, a recibirlos en forma positiva. Esto no es nada fácil, sobre todo cuando se trata de pruebas dolorosas. Esto lo podemos poner en práctica lo más seguido posible, con una actitud de fe y de esperanza en Dios, en que Él es capaz de sacar un bien de todo lo que nos sucede.

jueves, febrero 23, 2006

LA LIBERTAD INTERIOR N° 2

Foto de W. Roger Keagle Jr.
"Ante todo no te desprecies nunca. Es muy difícil despreciarse sin ofender a Dios en nosotros." (Bernanos) Dios nos creo a su imagen y semejanza.

Para amarnos y aceptarnos como somos necesitamos de la mirada de otro; puede ser la de un padre, un amigo, una hermana, pero por encima de todas ellas se encuentra la mirada de nuestro Padre Dios : la mirada más pura, más verdadera, más cariñosa, más llena de amor, más repleta de esperanza que existe en el mundo.

Y cuando el hombre se separa de Dios, desgraciadamente se priva al mismo tiempo de toda posibilidad real de amarse a sí mismo.

Somos lo que somos, y Dios conoce nuestras debilidades y nuestros defectos, pero no nos condena por eso, no se escandaliza con eso. Con la mirada de amor que Dios tiene sobre nosotros, Él nos invita a la santidad y nos estimula a la conversión y al progreso espiritual, pero sin provocar nunca angustia por no llegar.

Como resultado de nuestros errores y de la educación que hemos recibido y por nuestra falta de confianza en Dios, tenemos una fuerte tendencia a tener grabados una serie de creencias que nos limitan, estamos convencidos que nunca seremos capaces de hacer esto o aquello, de afrontar tal situación…, los ejemplos son innumerables.

Aceptarse a uno mismo significa acoger las miserias propias, pero también las riquezas, permitiendo que se desarrollen nuestras legítimas posibilidades.

Tenemos que entender la santidad en un sentido correcto : "la posibilidad de crecer indefinidamente en el amor a Dios y a nuestros hermanos".

A veces no llegamos a aceptar a los demás porque, en el fondo, no nos aceptamos a nosotras mismas. El que no está en paz consigo mismo, necesariamente estará en guerra con los demás.

martes, febrero 21, 2006

LA LIBERTAD INTERIOR N° 1


Todos tenemos en nuestro interior un espacio de libertad que nadie puede arrebatarnos, porque Dios es su fuente y su garantía.

Para el hombre moderno ser libre a menudo significa librarse de toda atadura y autoridad.

En el cristianismo, por el contrario, la libertad sólo se puede hallar en someterse a Dios, esa “obediencia de la fe” de que habla San Pablo (Rom 1,5) La auténtica libertad es menos una conquista del hombre que un don de Dios, un fruto del Espíritu Santo que recibimos en la medida en que nos pongamos en una amorosa dependencia frente al Creador.

A menudo nos sentimos agobiados por nuestra situación, por nuestra familia o por nuestro entorno. Sin embargo quizá el problema no esté afuera: porque es verdad que es en nuestros corazones donde nos agobiamos , nos angustiamos y ahí puede estar el origen de nuestra falta de libertad. Es el corazón el prisionero de nuestro egoísmo o de nuestros miedos; es ahí donde debemos cambiar y aprender a amar, que es perdonar, comprender, ponernos en el lugar del otro, dejar de imaginar, de recordar, de acumular desagrados del pasado.

Nuestra incapacidad de amar proviene muchas veces de nuestra falta de fe y de esperanza en Dios.

lunes, febrero 20, 2006

LA LIBERTAD

Foto de Joan Manel Puig
El deseo de libertad sigue siendo un deseo insatisfecho...
En el aspecto moral, parece que el único valor que todavía despierta unanimidad es la libertad. Puede ser, sin embargo, que no se trate más que una manifestación de ese ogocentrimo al que ha llegado el hombre moderno. ¡Que nadie mi impida hacer lo que yo quiero! Esta aspiración de libertad en el hombre actual siempre conserva algo recto y noble, aunque elija caminos equivocados. Sí, porque el hombre no ha sido creado para ser esclavo, sino para dominar la Creación. Así lo dice el Génesis explícitamente. Por el simple hecho de haber sido creado a imagen de Dios los espacios limitados le resultan insoportables y tiene en su interior una necesidad muy fuerte e irreprimible de lo absoluto y de lo infinito.

Esta ansia de libertad la tenemos porque aspiramos fundamentalmente a la felicidad y en el fondo el hombre sabe que no hay felicidad sin amor. El hombre ha sido creado por amor (de Dios) y para amar y sólo puede encontrar la felicidad amando y siendo amado.. El problema es que a veces ama al revés; se ama egoístamente a sí mismo y eso no le trae felicidad porque usa a los demás, se sirve de ellos. Pero ese tipo de amor no merece ser llamado amor. El amor no se compra (yo hago esto para que me quieran). El amor dichoso sólo existe entre personas que disponen libremente de ellas mismas para entregarse al otro.

Oración.
Mi querido Jesús, si yo me guío por un escritor como Jacques Philippe, es porque creo que vale la pena reproducir parte de su libro; la gente hoy está siempre apurada y no lee sino cosas cortas y que le interesen, por eso quiero compartir día a día algún resumen de alguno de sus libros que a mí me han gustado tanto, puede ser que a alguien también le guste, ¿te parece? Espero recibir algún comentario que me estimule a continuar o... a parar.

viernes, febrero 17, 2006

CONFIANZA EN LA PROVIDENCIA DE DIOS


"No amontonéis tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre los corroen y donde los ladrones socavan y los roban. Amontonad en cambio tesoros en el Cielo, donde ni polilla y ni herrumbre corroen, y donde los ladrones no socavan ni roban. Porque donde está tu tesoro allí estará tu corazón."

La idea es clara: el corazón del hombre anhela un tesoro en cuya posesión piensa encontrar la seguridad y la felicidad. Sin embargo, todo tesoro compuesto de bienes de la tierra, de riquezas, de dinero, se convierte en una continua fuente de preocupaciones, porque está expuesto al peligro de perderse, o porque el defenderlos significa una tensión llena de disgustos y malos ratos.

Jesús, por el contrario nos enseña aquí que el verdadero tesoro son las obras buenas y la conducta recta, que es lo único que llevaremos con nosotros al morir y que serán premiada por Dios eternamente. ¡Ese sí que es un tesoro que no se pierde!
Jesús, con esta doctrina, no quiere decir que el hombre deba despreocuparse de las cosas de la tierra. Lo que nos enseña es que ninguna cosa creada puede ser "el tesoro", el fin último del hombre.

Oración.
Querido Maestro, siempre me asombra la sabiduría de tu doctrina y la sencillez con que la muestras, en tres frases lo dices todo. Hoy días estamos metidos en una vorágine de tentaciones de "cosas", de ofertas, de novedades, de liquidaciones,de cosas superfluas, es fácil perder de vista hacia donde vamos, el verdadero fin de nuestra vida. La propaganda estimula al "¡compra, compra ya!" y trata de convencer que ahí está nuestra felicidad. Precios atractivos, novedades de "última generación", que despiertan fuertes ambiciones difíciles de controlar. Necesitamos de toda tu ayuda para mantener la cabeza fría y saber discernir qué es lo realmente necesario.