lunes, mayo 29, 2006

LA LIBERTAD 24 (continuación)

Foto de Chris Best
Los lazos del rencor.- Tenemos que darnos cuenta que perdonando a alguien, si en cierto sentido le hacemos un bien a esa persona (liberándola de una deuda) en nuestro interior, ante todo nos hacemos un bien a nosotros, porque recobramos la libertad que el rencor y el resentimiento nos podrían haber hecho perder.
Somos tan dependientes de las personas a las que aborrecemos como de las que amamos en forma exagerada. Cuando tenemos rencor por alguien no dejamos de pensar en él; nos inudan sentimientos negativos que agotan gran parte de nuestras energías; y se produce un "bloqueo" que no nos deja psicológica ni espiritualmente disponibles para vivr los demás aspectos de nuestra vida.

Cuando alguien nos ha hecho sufrir, nuestra tendencia espontánea es a guardar cuidadosamente el recuerdo de ese daño, como una "factura" que esgrimir en el momento oportuno para exigir cuentas y hacer pagar al otro lo que nos debe. Pero no somos conscientes que esas facturas acumuladas terminan por envenenar nuestra vida. Es mucho más inteligente perdonar toda la deuda, tal como nos invita el Evangelio: y a su vez nos perdonará todo a nosotros y nuestro corazón quedará libre.
Todos hemos experimentado cómo el resentimiento guardado por otra persona nos lleva a perder la objetividad con ella. Entonces todo lo vemos negro y nos cerramos a todo lo bueno que pueda tener o que quiera darnos.

Oración.
Querido Jesús, conozco personas que han guardado su rencor y resentimiento por alguien y han sido esclavas de eso toda la vida. Parece agudizarse en esas personas una tendencia a ver casi todo desde un punto de vista negativo y acumulan y acumulan quejas y reclamos en general. Para ellas parece mucho más difícil ver lo bueno que hay en sus vidas. Y hay tanto de positivo, de bueno, de agradable que les pasa desapercibido, están centradas en el lado oscuro de la vida. Luchar por ver cuánto tenemos que agradecerte a ti que nos das tanto bien : cualidades, dones, capacidad, posibilidades, etc vale la pena. Un ejemplo: ¿se habrán puesto a pensar alguna vez en el privilegio que significa ver en colores todo lo que miramos? ¡es precioso! Se puede pasar largo rato admirando las tonalidades de los distintos colores de verde en la naturaleza. No es fácil perdonar, pero indudablemente vale la pena intentarlo y tú ayuda, Jesús, es indispensable para lograrlo.

domingo, mayo 28, 2006

LA LIBERTAD 23 (Continuación)


Por supuesto que hay casos en que el sufrimiento que otros prevocan en nosotros se debe a una auténtica falta de su parte. Aquí hay que tratar de mirar las diferencias que existen entre una persona y otra y entre los hombres y las mujeres; pero además Dios nos pide otra actitud más exigente y más difícil : el perdón.
La cultura moderna (fijarse en las películas) no ensalza ni mucho menos el perdón; todo lo contrario, nos muestra como legítimo el rencor y la venganza. Sin embargo lo único que realmente libera el alma es el perdón, que es una forma de verdad trabajosa, pero rica en esperanza de libertad interior.
No vamos a ahondar aquí sobre el perdón, pero lo único que tenemos que tener claro es que si no entendemos la importancia del perdón y no lo hacemos propio en nuestra convivencia con los demás, nunca vamos a lograr la libertad interior y permaneceremos siempre prisioneros de nuestros rencores. Como nos pide San Pablo : "no te dejes vencer por el mal; antes bien, vence el mal con el bien".

Perdonar no es avalar el mal.- Lo que hace más difícil el perdón es que, de modo más o menos consciente, pensamos que perdonar a una persona que nos ha hecho sufrir verdaderamente, vendría a ser actuar como si esa persona no hubiera hecho nada malo; sería como llamar "bien" al mal o apoyar una injusticia y que eso no lo aprobamos de ningún modo. Sólo que eso no implica perdonar. Perdonar significa lo siguiente: a pesar de que esa persona me ha hecho daño, yo no quiero condenarla, ni identificarla con su falta, ni tomarme la justicia por mi mano. Dejo a Dios, el único que "escudriña las entrañas y los corazones y juzga con justicia". (1 Pedro 2,23) la misión de juzgar a esa persona, una tarea difícil y delicada que sólo le corresponde a Él.

Oración.
Mi querido Jesús,eres tan insólito, para nuestra mentalidad actual, en lo que nos pides, que es por eso que algunos opinan que tu doctrina es demasiado exigente. Tú tienes toda la razón, tú siempre tienes toda la razón, lo que pasa es que nos cuesta mucho vencer nuestras tendencias espontáneas y negativas y con demasiada frecuencia contestamos airadamente sobre la marcha y nos defendemos y atacamos ahondando así las diferencias, empeorando las cosas. Gracias a tu bondad podemos arrepentirnos, pedirte perdón y tratar de frenar para no seguir en este torbellino de acusaciones y hasta insultos al que nos lleva nuestra naturaleza caída e intentar aún perdonar. "Más vale tarde que nunca", dice un dicho. Gracias Jesús por mostrarnos nuestras fallas para, con tu ayuda, tratar de mejorar.

miércoles, mayo 24, 2006

LA LIBERTAD 22 (continuación)

Foto de Igor L.
Tener en cuenta las diferencias de carácter.
Todos tenemos caracteres bien diferentes, maneras de ver las cosas opuestas, o sensibilidades opuestas, y éste es un hecho que hay que reconocer con realismo y aceptar con humor. A algunos les encanta el orden y el menor síntoma de desorden les crea inseguridad y reaccionan con mal humor. Y hay otras personas que se asfixian con las personas obsesionadas, con los horarios de las comidas por ejemplo. Y todos tenemos una fuerte tendencia a alabar lo que nos gusta y está de acuerdo con nuestro temperamento, y a criticar lo que no nos agrada. Los ejemplos serían interminables. Y si no se tiene esto en cuenta, nuestras familias y cualquier organización correrían el riesgo de convertirse en permanentes campos de batalla entre los defensores del orden y los de la libertad, entre los partidarios de la puntualidad y los de la flexibilidad, los amantes de la calma y los del tumulto, los madrugadores y los trasnochadores, los locuaces y los taciturnos, y así sucesivamente.

Aquí se ve la necesidad de educarnos para aceptar a los demás como son, para comprender que su sensibilidades y los valores que tienen no son idénticos a los nuestros; para ensanchar y domar nuestro corazón y nuestros pensamientos en consideración hacia ellos. Una tarea complicada que nos obliga a modificar (de a poco) nuestra manera de juzgar; a saber renunciar a ese "orgullo de tener razón" que tantas veces nos impide sintonizar con los otros; y esta renuncia, que a veces significa morir a nosotros mismos, cuesta terriblemente.
Pero no tenemos nada que perder, al contrario, porque así tendremos la oportunidad de salir de nuestra estrechez de miras para abrirnos a otras cualidades.

Oración.
Mi querido Jesús, estas debilidades yo creo que las tenemos todos a flor de piel. Y son difíciles de corregir, porque primero tendríamos que aprender a callarnos. para darnos tiempo a reflexionar que el otro puede pensar o actuar distinto a mí, que hay cosas a las que les damos demasiada importancia aunque no tienen mayor trascendencia, que puede no haber tenido mala intención y que yo...¡puedo estar equivocada!, etc., etc., etc.. Y otra cosa: aprender a no "rumiar" las contrariedades que nos producen los demás, darle chipe libre a nuestros pensamientos negativos sobre el otro, que lo único que logramos es aumentar nuestros rencores y resentimientos. "Sin mí nada podéis hacer", nos advertiste para esta lucha contra nosotros mismos y nuestras tendencias equivocadas. ¡Ayúdanos Señor!

martes, mayo 23, 2006

LA LIBERTAD INTERIOR 21

La aceptación del sufrimiento que nos causan los demás.

Acabamos de ver la conveniencia de no "resistirnos" a las contrariedades y aceptarlas de buen grado. Ahora veamos las contrariedades que nos llegan por culpa de los demás. ¿Cómo tenemos que portarnos frente al dolor provocado por las personas que nos rodean? La misma linea de conducta: esforzarnos por "consentir".
Tampoco se trata en este caso de permanecer pasivo, de no hacer nada. A veces tenemos que salir al paso de esa persona para hacerle saber que su conducta o actitud nos hace sufrir, para ayudarla a darse cuenta y corregirse. Otras veces es nuestro deber reaccionar con firmeza contra ciertas situaciones injustas y protegernos, o proteger a los demás, de comportamientos destructivos. Pero siempre habrá cierta parte de sufrimiento causado por los que nos rodean que no seremos capaces de evitar ni corregir, sino que tendremos que aceptar luchando por perdonar y no darle importancia.

Hay algunas cosas que nos pueden ayudar, una de ellas: Tener en cuenta las diferencias de carácter.- Pensemos este punto: en los sufrimientos que nos causan los demás no hay por qué ver sistemáticamente mala voluntad de su parte, que es lo que hacemos habitualmete. Cuando surgen problemas entre dos personas, sucede muchas veces que las dos se culpan la una a la otra, cuando en realidad lo que hay en el fondo son malos entendidos o problemas de comunicación. Tenemos distintas formas de expresarnos y por causas de nuestra psicología, a veces percibimos erróneamente las auténticas intenciones o motivos de los demás.

Oración.
Querido Jesús, leí esta mañana un proverbio del antiguo Testamento que dice: El odio enciende las contiendas, mientras que el amor encubre las faltas. El odio al interpretar mal las acciones o las intenciones, inevitablemente causa las peleas. Si lo amamos, no le echaremos en cara sus faltas, suprimiendo así una ocasión de disputa, en cambio, más tarde cuando ya estemos en calma podremos expresar con cariño que aquello nos dolió, porque lo encontramos injusto o equivocado o por otra razón, sin acusar al otro, sino sólo expresando lo que nos hizo sentir a nosotros. Eso es "comunicación", evitando así el herirse mutuamente y permitiendo en cambio lograr la comprensión y perdonar. Y "encubrir las faltas" es no comentar con nadie más el disgusto o el dolor que una acción del otro nos causó, porque sería "descubrir" una falta de otra persona y dejarla mal ante los demás. Tú dijiste: "No condenéis y no seréis condenados". Y en el himno a la caridad, San Pablo dice: "El amor todo lo excusa, todo lo cree, todo lo soporta". ¡Claro que es difícil aprender a amar!, especialmente para las personas que creen que el amor es un sentimiento y no comprender, perdonar, corregir, y todo acto que vaya en bien de los demás. Esto lo he aprendido de ti Jesús, a veces "me la gana" mi debilidad, pero te pido perdón y empiezo de nuevo, eso recomiendo a todos, no desanimarse y seguir luchando. Gracias Señor.

lunes, mayo 22, 2006

LA LIBERTAD INTERIOR 20 (continuación)

La impotencia en la prueba.

Foto de Vladimir Joska
A lo largo de nuestra vida, todos conoceremos alguna situación de prueba o de dificultad que nos afecte personalmente, a nosotros o a personas que sean muy queridas; una situación en la que no habrá nada que hacer, porque por mucho que le demos vuelta y aunque pensemos en eso día y noche, la solución no estará en nuestras manos. Sentirse así de pobre, tan dasarmado e impotente es una gran prueba. Más todavía si se trata de alguien muy cercano, al que vemos abrumarse en medio de dificultades y sin tener los medios de ayuda necesarios es sin duda uno de los peores sufrimientos que padeceremos en nuestra vida. A muchos padres les acaba llegando antes o después. Con los niños chicos siempre hay algo que podemos hacer, pero cuando crecen, cuando se hacen independientes y no oyen razones, es terrible para los padres ver a esos hijos tomar caminos equivocados, drogas o aventuras alocadas.

Entonces, incluso si aparentemente no hay de donde agarrarse, ni podemos intervenir, tenemos que decirnos a nosotros mismos que, a pesar de todo, aún nos queda la posibilidad de creer, de esperar y de amar. Creer que Dios no abandona a esa persona y que la oración por ella dará sus frutos en el tiempo oportuno. Esperarlo todo de la fidelidad y el poder de Dios. Amar a esa persona sin dejar de llevarla en el corazón y en la oración, perdonando todas sus culpas y el mal que haya hecho, y expresando nuestro amor a ella de acuerdo con las circunstancias; un amor que no se puede expresar en hechos visibles, pero que se expresa en la confianza, en el abandono en Dios, y en el perdón; un amor más grande y más puro mientras más desgraciado. Aunque no podamos hacer nada exterior, siempre conservemos esa libertad interior de "elegir" el amor: una libertad que ninguna circunstancia, por trágica que sea, logrará quitarnos.

Esta tiene que ser para nosotros una certeza firme (si tenemos esa certeeza del amor de Dios por nosotros) y llena de consuelo en medio de esta prueba de impotencia; si yo no puedo hacer nada, desde el momento que creo, espero y amo, algo pasa en el plano de lo invisible, y sus frutos se verán antes o después, en el tiempo de la misericordia del Señor, El amor, aunque pobre e impotente en apariencia, siempre es fecundo, y no puede no serlo porque participa del mismo ser y de la vida misma de Dios : Dios es Amor.

Jesús, Amigo mío, me salió muy largo, no quise cortarlo, me pareció demasiado importante para todos nosotros. Cómo grabarlo a cincel en el corazón. Tú puedes.

viernes, mayo 19, 2006

LA LIBERTAD 19 (continuación)


La libertad humana posee una grandeza increíble. Gracias a ella, el hombre no tiene el poder de cambiar lo que lo rodea, pero sí que dispone (lo que es mucho mejor) de la capacidad de darle un sentido a todo, ¡incluso a lo que carece de él!
Gracias a nuestra libertad, no existe ningún acontecimiento (sea lo que sea) que no pueda recibir un significado positivo o ser una expresión de amor, o transformarse en un abandono en Dios, en confianza, en esperanza o en ofrenda.

Los actos más importantes de nuestra libertad no son los que pueden transformar el mundo exterior, sino aquellos con los que modificamos nuestra propia actitud interior para darle un sentido positivo a algo, recurriendo a la fe muchas veces, porque por la fe sabemos que de cualquier cosa sin excepción Dios puede obtener un bien. Cuando nos damos cuenta que porque somos libres podemos eliminar de nuestra existencia todo lo negativo, porque todo tiene un sentido: lo positivo termina siendo motivo de alegría y de acción de gracias. Tenemos que dar muchas gracias a Dios por el valioso don de la libertad.

Oración.
Querido Jesús, cómo puede llegar a doler una respuesta dura cuando se respeta a esa persona, se siente una humillada porque la encuentra injusta. Aquí hay un ejemplo de cómo puede una persona, con fe, darle sentido a ese mal momento, En primer lugar agradecer a Dios no haber podido contestar en ese momento, no lo permitían las circunstancias, porque cuando algo es injusto uno reclama en forma airada generalmente; y después entregártelo, ofrecértelo a ti por una persona que lo necesite, un enfermo, un drogadicto... Y la paz vuelve al alma, esa es tu respuesta. "Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, que yo os aliviaré", dijiste en tu Evangelio, pero a veces no sabemos hacerlo o se nos olvida. Esa es la libertad de elegir perdonar, ser libre para hacerlo. Gracias Señor.

miércoles, mayo 17, 2006

LA LIBERTAD 18 (Continuación)

Foto de Beate Miedl-Rissner
Nos conviene entrenarnos no solamente en "soportar" las contrariedades, sino también -y en cierto sentido- en "elegirlas". Lo que no quiere decir que las busquemos con agrado; pero sí recibirlas de corazón cuando se presenten, ¿cómo?, con un acto positivo de nuestra libertad, que nos haga pasar (lo antes posible) de una reacción más o menos violenta de enojo a un consentimiento fundado en la confianza. Ejemplo de Santa Teresita de Lisieux, que como nos pasa a cualquiera de nosotros, no le gustaba que la molestaran, interrumpiéndola o pidiéndole algo cuando estaba ocupada en algo urgente. Entonces recurrió a "elegir" que la molestaran y responder con paciencia y amabilidad, estaba dispuesta, preparada porque era lo que había elegido. Y si nadie la interrumpía lo consideraba un regalo de Dios y le daba las gracias.

Pensemos en las palabras de Jesús: "Mi vida (...) nadie me la quita, sino que yo la doy voluntariamente" (Juan 10,18). Jesús "eligió" morir, "se entregó libremente a la muerte", gracias a ésto su aceptación fue un acto plenamente libre, porque hizo de ella una ofrenda de amor.
Nuestra vida siempre cuenta con esta maravillosa posibilidad: la de hacer de lo que nos quitan (lo que nos quita la vida misma, las circunstancias o los demás) algo que ofrecer. En el exterior puede no notarse, pero en lo interior queda todo transfigurado: el destino se convierte en una elección libre, la violencia en amor, la pérdida en paz.

Mi querido Maestro, Maestro maravilloso de cómo vivir la vida, gracias por lo que nos enseñas a través de otras personas que tú usas como instrumentos tuyos. Aquí me tienes resumiendo un libro de un sacerdote francés que me fascinó y a muchas otras personas les ha pasado lo mismo. Si alguien quiere comprarlo, se llama "La Libertad interior" de Jacques Philippe. Tú sabes que yo escribo para "los que no tienen tiempo" de leer o que no adquirieron el hábito o no tiene los medios. Te doy gracias Jesús querido, porque hoy existe Internet y puedo escribir estas "como gotas de agua" que van rompiendo día a día los corazones de piedra. Tengo mi esperanza puesta en ti.

miércoles, mayo 10, 2006

LA LIBERTAD INTERIOR 17 (continuación)

Comprender la voluntad divina.-

Para conocer la voluntad de Dios es necesaria la oración, la meditación o la dirección espiritual. No siempre vamos a saber claramente lo que Dios espera de nosotros y ésto por dos razones: la primera es que Dios nos trata como adultos y hay muchos casos en que quiere que decidamos por nosotros mismos. Y otras veces, para purificarnos, porque si siempre estuviéramos seguros de estar en la verdad, de haber elegido correctamente, podríamos caer fácilmente en el orgullo, en suponer que uno nunca se equivoca. En cambio la imposibilidad de estar siempre absolutamente seguros de hacer la voluntad de Dios, es una dolorosa desgracia, pero nos protege, nos hace humildes y pequeños, nos impide apoyarnos en nosotros mismos y sentir que solos podemos. Bueno, aunque en algunos casos yo no esté seguro de la vountad de Dios para mí, hay muchos otros en que me puedo agarrar sin ningún riesgo de error.

Hay otro defecto en el que podemos caer y es: que como no estoy seguro de lo que debo hacer y es algo importante, me paso el tiempo pensando, interrogándome, y voy alimentando cierto desaliento que me impide más aún la seguridad sobre la voluntad de Dios. Cuando no existen respuestas para al futuro, el mejor modo de prepararse para recibirlas es vivir plenamente el hoy.

Oración.
Querido Amigo mío, qué más quisiera yo que los que empiezan a leer estas "Como gotas de agua", tuvieran, al mismo tiempo, el valor de decidirse a conversar contigo con la misma confianza que se tiene con un gran amigo. Cuesta al principio porque uno se olvida que antes que nada hay que pedirte a ti que nos ayudes y después...hablarte, contarte sus cosas, sus preocupaciones, sus dudas, sus temores, con la confianza que tú siempre nos escuchas, nos guias y nos contestas en nuestra mente, en nuestro corazón. Es una maravillosa experiencia que trae al alma una gran paz, porque uno sabe que nunca está solo.

lunes, mayo 08, 2006

LA LIBERTAD INTERIOR 16 (Continuación)

Foto de Angel Pulido Domínguez
En momentos de prueba, a veces el deseo de comprender es una búsqueda de seguridades humanas, que esconde nuestra incapacidad humana para entregárselo a Dios con fe. Nuestra tendencia es por una parte un deseo de dominar la situación y por otra la necesidad de autoafirmación, las dos por falta de confianza en Dios. Entonces es necesario que atravesemos algunas etapas (sin duda más penosas) en la que por muchos esfuerzos que hagamos, no lleguemos a comprender el por qué de lo que nos ocurre. Y esto es muy doloroso.

Hay períodos en la vida en que necesitamos a toda costa el buscar comprender (a través de la reflexión, de la oración o pidiendo consejo a alguien que sepamos prudente), porque eso sin duda nos ayudará. Pero también existen momentos en que tenemos que renunciar a entender: entonces será el momento de abandonarse en Dios con confianza ciega. La luz vendrá más tarde: "Lo que yo hago, tú ahora no lo entiendes, lo entenderás después", le dice Jesús a Pedro (Juan 13,7) En este caso, intentar comprender a toda costa nos haría más mal que bien, aumentaría el dolor en lugar de calmarlo y sólo lograría aumentar nuestras dudas, nuestras inseguridades, nuestros miedos y nuestras preguntas, sin encontrar respuesta.

En estos casos tenemos que hacer actos de fe y de abandono en Dios. Una oración humilde y confiada, como la expresaba el profeta Jeremías: "Bueno es esperar callando el socorro de Yavé".

Oración.
Mi querido Jesús, ¿de qué abandono me hablas?- podría decirme alguien - ¿significa quizá que Dios lo va hacer todo y yo nada? Creo mi Señor que puede no entenderse lo que significa abandonarse en ti. Y eso es porque no creemos que todo lo recibimos de ti. Tú nos pides que hagamos todo lo que es posible de nuestra parte y que tengamos la suficiente confianza en que tú harás lo que falta, que lo dejemos en tus manos Esto siempre que tú sepas que nos conviene, porque no nos concederás lo que sea perjudicial para nuestro bien.

lunes, mayo 01, 2006

LA LIBERTAD 15 (Continuación)

Del señorío al abandono: la purificación de la inteligencia.
Foto de Luke Peters

Cuando nos llega una prueba, lo que nos resulta más difícil a veces que el dolor mismo es no saber su por qué. El dolor mismo causa a veces menos sufrimiento que el hecho de no entender su sentido. No hay peor prueba que la de la inteligencia cuando ésta se topa con los "por qué" sin respuesta. Y al contrario, si entiendo, me es más fácil acoger y soportar el dolor: aunque un remedio que me cura me caiga mal, no lo rechazaré, porque entiendo que es capaz de devolverme la salud.

Por eso es que es importante el papel de la inteligencia en la vida espiritual. Existe en el hombre una sed de verdad, una necesidad de comprender. Despreciar la inteligencia y su papel en la vida humana y espiritual, no sería justo. (Así lo dice Juan Pablo II en su Encíclica "Fe y razón") La fe no puede prescindir de la razón y no hay nada más hermoso que la posibilidad dada al hombre de cooperar a la obra de Dios por medio de la libertad, su entendimiento y todas sus demás facultades. Esos momentos en que la inteligencia aprehende (capta) lo que Dios hace, a qué nos llama y cuál es su pedagogía para hacernos crecer, son muy positivos. Dios no ha hecho de nosotros títeres, sino personas libres y responsables.

Oración.
Mi querido Jesús, qué claro resulta esto en las personas con una enfermedad grave, que le cambiará la vida por las secuelas que le traerá, para las personas que sufren un dolor repentino y cruel o para un enfermo terminal. Una persona con fe sabe que que hay otra vida después de ésta y que su dolor no es inútil e inexplicable. Hay una frase que nos muestra el sentido del sufrimiento y es muy consoladora del Papa Juan Pablo II : "La aceptación en la fe de cualquier sufrimiento humano puede convertirlo en una participación personal en el sufrimiento sacrificial y expiatorio de Cristo. El mismo Cristo continúa su pasión en el hombre que sufre" Entregarte a ti el dolor, pedirte que nos ayudes a ofracértelo muchas veces y tú lo harás más soportable.