Las pruebas espirituales.
En nuestra vida sufrimos muchas pruebas - se las llama "purificaciones" en lenguaje de la mística - la verdad es que lo que hacen es destruír todo lo que hay de artificial o de "construído" en nuestra personalidad, de modo que pueda emerger nuestro ser auténtico y para que nos demos cuenta de lo que somos para Dios.
Las noches espirituales son - se podría decir - empobrecimientos a veces muy duros, que eliminan en el creyente toda posibilidad de apoyarse en sí mismo, en sus conocimientos (humanos o espirituales), en sus talentos y capacidades y hasta incluso en sus virtudes.
Son empobrecimientos beneficiosos porque ayudan a verse uno en lo que realmente es. En la noche espiritual el hombre se descubre absolutamente pobre, incapaz de cualquier bien y cualquier amor, y capaz de todos los pecados que existen en el mundo. Es una experiencia muy dolorosa, por ejemplo, cuando una persona que ama al Señor sufre un período en que detecta en sí mismo ni el más mínimo átomo de fervor, y en cambio siente un profundo disgusto por las cosas espirituales. Cuando se ha entregado la vida a Dios y pasa esto la persona sufre terriblemente y le parece haber perdido el sentido mismo de la vida. En la pruebas de este tipo la persona no pierde el amor a Dios pero sí el sentimiento amoroso. Se trata de una auténtica revolución interior: hace que no nos apoyemos en nuestro amor a Dios, sino exclusivamente en el amor que Dios nos tiene. En una ocasión un sacerdote le dijo a un penitente: cuando ya no creas en lo que tú puedes hacer por Dios, continúa creyendo en lo que Dios puede hacer por ti.
Oración.
Querido Jesús, voy a tener que pensar un rato largo a ver si con tu ayuda te puedo hacer unas preguntas... Y esas pruebas grandes por las que muchas personas pasan, ¿qué significan para una persona que no tiene fe? ¿Son también purificaciones? porque ella no tiene conciencia de que tú también la amas. Creo haber entendido algo, porque tus caminos son misteriosos, aunque a veces tú mismo nos das luces para entenderlo. La respuesta me parece que está en la primera parte de lo escrito hoy sobre las pruebas espirituales. Las personas podemos encontrar a Dios a través de una gran prueba, porque ella nos obliga a buscar explicación y sentido a ella. Y pienso que sí son "purificaciones" porque el dolor nos hace crecer como personas. Aunque también podemos dejarnos llevar a la desesperación y a la amargura. Ahí está en juego mi libertad, con la excepción de que se trate de una depresión que necesita de tratamiento psiquiátrico. Seguiré pensando, pero contigo.
