Foto de birte ragland
(entrevista concedida al diaro La Reppublica el 2004)
Nos podemos preguntar por qué Dios no creo un mundo en el que su presencia fuera más manifiesta, por qué Cristo no dejó otro esplendor de su presencia que conquistara a todos de modo irresistible. Se trata del misterio de Dios y del hombre, que no podemos penetrar. Vivimos en este mundo, en el que precisamente Dios no tiene evidencia. En este mundo debemos oponernos a los engaños de las falsas filosofías y reconocer que no vivimos sólo de pan, sino ante todo de la obediencia a la palabra de Dios. Y solamente donde se vive esta obediencia se desarrollan los principios morales que pueden proporcionar también pan para todos.
Dios tiene derecho a una respuesta por parte del hombre, tiene derecho al hombre mismo, y donde este derecho de Dios desaparece por completo, se desintegra el orden jurídico humano, porque falta la piedra angular que le de cohesión.

1 me comentan:
El hombre tiene que meter a Dios primero dentro de su vida, conocerlo en su interior para luego así llevarlo a los demás. Esta es una idea del Papa en uno de sus discursos, que aunque esté hablando a los sacerdotes, se puede aplicar totalmente, pienso yo, a cada cristiano.
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