domingo, enero 21, 2007

INICIO DE UNA AMISTAD 2


Querido amigo (a),

hola, sigo contándote “algo” de mí. Bueno, te confieso que varias veces en mi vida sentí que necesitaba más de Dios, pero sola no me resultaba, me acerqué a distintos movimientos, en uno de ellos me quedé cerca de 10 años, pero me metí a estudiar una profesión que me absorbió por completo y de nuevo me alejé. Siempre tenía la inquietud, me faltaba algo en mi vida, era como si la fe estuviera separada de mi vida diaria y sin tenerlo claro buscaba unirlas, sentía la fe como algo postizo a lo que uno recurre sólo en caso de necesidad. Me hacía falta Dios.

Mi intención es llegar a la gente que hoy desconoce su fe, se dicen católicos y en la práctica no lo son, porque o no la recibieron de sus padres que son los principales educadores de la fe y tampoco en el colegio, en donde la clase de religión, si la tuvieron, era un ramo más y sólo eso. Y el medio, el ambiente que nos rodea es tan poderoso entre iguales, espectáculos, noticias, internet, televisión y “lo que se usa”, que las nuevas generaciones no tienen defensa en valores y principios ante la fuerza de la “modernidad” y lo que es común entender hoy como progreso y desarrollo. Cada uno tira para su lado y según su onda, “está bien lo que yo considero bueno”; para mí no existe “la “ verdad, sólo “mi” verdad.

Desde muy chica he sentido el gusto por enseñar, transmitir lo que me parecía valioso para los demás, y así le enseñé a leer a una hermana antes de que fuera a un jardín infantil. Sí, me interesa enseñar que es lo que sé hacer y hoy en día me interesa transmitir lo que a mí me ha cambiado la visión de la vida, lo que realmente le da sentido en sus distintas circunstancias: alegrías, tristezas, dificultades, preocupaciones, en fin lo que en realidad conforma la vida de cualquier persona común y corriente. ¿Qué es lo que me empuja a participar lo que he aprendido muy poco a poco, con mucha constancia, no poco esfuerzo y sobre todo con la ayuda de quien sé hoy que me ama muchísimo, a mí y a ti y a cada uno de nosotros, tal como soy, tal como somos? Dios.

Tu (casi) amiga Chivi

sábado, enero 20, 2007

INICIO DE UNA AMISTAD

Foto de samir kurtagic
Querido amigo (a),

Hoy me encontré conversando contigo mientras me duchaba y te decía que me gustaría ser tu amiga. Pero como es imposible ser amiga de alguien que uno no conoce, querría empezar contándote un poco quién y cómo soy. Una persona común y corriente, ¿edad?, no te la voy a decir, prefiero que la adivines, si tienes interés en leerme. Sólo te quiero contar que hasta hace muy pocos años (teniendo en cuenta los que he vivido) era una mujer católica como muchas que nos creemos católicas porque vamos a Misa los domingos y de vez en cuando nos acordamos de rezar. Con muchas inquietudes, ganas de aprender de todo, y sintiéndome bastante segura de que podía lograr, casi, cualquier cosa que me propusiera. O sea de una soberbia, casi, descomunal. La vida me dio sus buenos golpes para mostrarme qué equivocada estaba. Me eduqué en un colegio católico y creía que sabía bastante de religión, pero al terminar empecé a olvidarlo casi todo y a quedarme con una idea vaga de un Dios bastante lejano, pero con una convicción de su existencia y de mi deber de “cumplir" con Él yendo a Misa los domingos y fiestas de guardar, confesándome de vez en cuando y recibiendo la Comunión a veces. Sí, no era mala , no maté a nadie y no veía la necesidad de confesarme más seguido, o sea una perfecta católica tibia, “ni chicha ni limonada”, como decimos en Chile. ¿Imperfecciones? Sí, muchas, pero como todo el mundo, pequeñeces, cosas sin importancia, pensaba yo.

Hasta aquí te dejo por hoy, a ver qué va saliendo de esta nueva amistad.

Tu (casi) amiga Chivi.

jueves, enero 18, 2007

DIOS TE AMA 2

CONOZCAMOS EL PENSAMIENTO DEL PAPA BENEDICTO XV, J.Ratzinger


¿Dónde está Dios en la sociedad contemporánea? Está muy marginado. En la vida política casi parece indecente hablar de Dios, como si fuera un ataque a la libertad de quien no cree. El mundo político sigue sus normas y sus caminos, excluyendo a Dios como algo que no pertenece a esta tierra. Lo mismo sucede en el mundo del comercio, de la economía y de la vida privada. Dios queda a un margen. Sin embargo, me parece necesario volver a descubrir, y existen energías, que también la esfera política y económica tienen necesidad de una responsabilidad moral, una responsabilidad que nace del corazón del hombre y, en última instancia, tiene que ver con la presencia o la ausencia de Dios. Una sociedad en la que Dios es absolutamente ausente se autodestruye. Lo hemos visto en los grandes regímenes totalitarios del siglo pasado.
(entrevista concedida al diaro La Reppublica el 2004)

Nos podemos preguntar por qué Dios no creo un mundo en el que su presencia fuera más manifiesta, por qué Cristo no dejó otro esplendor de su presencia que conquistara a todos de modo irresistible. Se trata del misterio de Dios y del hombre, que no podemos penetrar. Vivimos en este mundo, en el que precisamente Dios no tiene evidencia. En este mundo debemos oponernos a los engaños de las falsas filosofías y reconocer que no vivimos sólo de pan, sino ante todo de la obediencia a la palabra de Dios. Y solamente donde se vive esta obediencia se desarrollan los principios morales que pueden proporcionar también pan para todos.

Dios tiene derecho a una respuesta por parte del hombre, tiene derecho al hombre mismo, y donde este derecho de Dios desaparece por completo, se desintegra el orden jurídico humano, porque falta la piedra angular que le de cohesión.

miércoles, enero 17, 2007

DIOS TE AMA 1

Conozcamos algo del pensamiento del Papa Benedicto XVI

Foto de Olaia Macias
Ante Dios no somos una masa gris. Ni lo somos ni lo éramos ante Cristo. Él en verdad recorrió su camino también para mí. Esta certeza puede acompañarme en todas las fases de mi vida, en mis éxitos y mis fracasos, en mis esperanzas y en mis sufrimientos. Él recorrió su camino por mí y por quienquiera que entre en mi vida: también a éste le amó, por él se dio, como me amó y me ama a mí. Si volvemos a aprender a creer esto, si conseguimos anunciarlo a otros como mensaje de la verdad, entonces se realiza la evangelización. Entonces sí que sabemos: el Reino de Dios está cerca. Aquí surge la fuerza de vivir y actuar a partir de esta cecanía.

Quien reduce el cristianismo a la moralidad pierde de vista la esencia del mensaje de Cristo: el don de una nueva amistad, el don de la comunión con Jesús y, por lo tanto, con Dios. Quien se convierte a Cristo no quiere tener autonomía moral, no pretende construír con sus fuerzas su propia bondad.
Conversión quiere decir salir de la autosuficiencia, la necesidad de los demás y la necesidad de Dios, de su perdón, de su amistad. La vida sin conversión es autojustificación (yo no soy peor que los demás); la conversión es la humildad de entregarse al amor del Otro, amor que se transforma en medida y criterio de mi propia vida.

También aquí es preciso tener presente el aspecto práctico. No se puede dar a conocer a Dios únIcamente con palabras. No se conoce a una persona cuando sólo se tiene referencias de segunda mano. Anunciar a Dios es introducir en la relación con Dios: enseñar a orar. La oración es fe en acto. Y sólo en la experiencia de la vida también la evidencia de su existencia. Por eso son tan importantes las escuelas de oración, las comunidades de oración. Son complementarias la oración personal ("en tu propio aposento", solo en la presencia de Dios), la oración común "paralitúrgica" (religiosidad popular) y la oración litúrgica.

HABLAR DE DIOS Y HABLAR CON DIOS DEBEN IR SIEMPRE JUNTOS.

jueves, enero 04, 2007

CARTA DE UNA ABUELA A SUS NIETOS EL DÍA DE NAVIDAD

Oración.
Mi querido Jesús Niño, que viniste al mundo como uno de nosotros y naciste pequeñito para que nos fuera fácil amarte, ¿quién no ama a un niño al que podemos acariciar y apretar contra nuestro corazón? Nos quisiste enseñar así, que todo está centrado en el amor y esa es la razón de tu venida al mundo, tu amor por cada uno de nosotros.
Pero, nos cuesta creer que Dios, que es el creador del universo, algo tan grandioso, se haya hecho Hombre verdadero por amor a nosotros tan pequeños, nuestra mente no da para eso y nos olvidamos fácilmente que "para Dios nada es imposible", como le dijo el Ángel a la Virgen cuando le anunció que iba a ser tu Madre. ¡Madre de Dios!.
(foto de Scott Lyter)

Y la fe es creerte a ti, creer en un Dios que nos ama tanto que quiso hacerse uno de nosotros para acercarse al hombre. Y el día de nuestro Bautismo pusiste la semilla de la fe en nuestra alma. Pero esa semilla para crecer necesita de nuestra cooperación, porque nos hiciste libres. Se la puede comparar a esas semillas diminutas que aprendimos a cultivar en ese club que tuvimos en mi casa, que recuerdo con tanto cariño. Recuerdos, recuerdos preciosos de abuela joven y niños entusiasmados por jugar y aprender, así eran los de mi club de los miércoles. Ellos aprendieron de semillas, almácigos y plantitas. Aprendieron a tener paciencia, a esperar y trabajar jugando. Cómo llegaban de entusiasmados y corrían, lo primero, a ver cuánto habían crecido, cómo asomaban los tallitos nuevos, cómo brotaban las primeras hojitas buscando la luz y lentamente, demasiado lentamente para ellos, crecían y crecían y había que ponerlas en bolsitas individuales hasta que estaban listas para llevarlas a sus casas y mostrárselas a sus papas con orgullo. Y las dejaron en el jardín de cada uno... ¿qué pasó? ¿se olvidaron de regarlas y cuidarlas? ¿se secaron o se las comieron los caracoles? ¿las olvidaron?
Así es la semilla de la fe que tú, Jesús, pones en nuestros almas cuando somos bautizados y si no la cultivamos y cuidamos no brota, no encuentra la luz. Y si llega a brotar y no la abonamos con conocimientos de tus enseñanzas y no las regamos con el agua rica de los Sacramentos, sencillamente muere. O es tan chica que no puede hacer frente a los ataques que sufre de ideas apestosas que la muestran como absoleta, como de otros tiempos ya pasados...
¡Ah Niño Jesús, cuánto nos cuesta volver a ser sencillos como los niños! Te necesitamos todos para que hagas fructificar la semilla de la fe, que en muchos de nosotros está dormida o apagada.
A un santo muy famoso por lo sabio, Santo Tomás de Aquino, le preguntó cierta vez su hermana: Tomás, ¿qué se necesita para tener fe? Y él, muy rápidamente le respondió: " ¡Querer! ". Despierta en mi familia ese deseo Jesús querido, que te busquen, que te encuentren, que te conozcan y te amen. Bendícelos Dios Mío, uno por uno y muy especialmente a los dos que viajan esta noche hasta muy lejos. Cuídamelos con esa ternura que tú tienes para nosotros y que la muestras en mil detalles de nuestras vidas.
¡Gracias Jesús por este nuevo cumpleaños tuyo, otra Navidad, que nos reúne hoy día! Y no te olvides de sanar a nuestra enfermita, por favor.

martes, enero 02, 2007

LA LIBERTAD 70 (continuación y final)

(foto de Steve Bingham)
Repito: Esto que Dios hace con algunas almas, dejándolas meterse de lleno en la noche espiritual, desea hacerlo con todas - de una manera más común y progresiva, podríamos decir - lo hace mediante los sufrimientos de la vida: fracasos, impotencias, golpes de todo tipo, enfermedades, depresiones, debilidades psicológicas y afectivas, y también nuestra propias culpas. Incluso en el caso de que lo que nos pase no tenga nada que ver con una intervención de Dios, ni estén directamente ligadas a la vida espiritual, Dios se sirve de ellas con el mismo objetivo. A fin de cuentas no existe tanta diferencia entre las pruebas espirituales y las demás, porque Dios se sirve de todo, hasta de las consecuencias de nuestros pecados...

Es bien consolador saber que podemos obtener un gran bien espiritual de una prueba que nada tiene de espiritual. Así pues, no tenemos que temer a esos momentos que la vida nos empobrece o nos sacude, porque Dios sabrá hacer brotar de ellos una preciosa libertad.

Oración.
Mi queridísimo Jesús, hemos llegado al fin de este resumen de ese librito que recomiendo tanto: La Libertad Interior, de Jacques Philippe. Él ha escrito otros tres igualmente buenos: La Paz Interior, Un Tiempo para Dios y En la Escuela del Espíritu Santo. Te doy gracias mi querido Amigo, por haberme enseñado a tener confianza contigo poco a poco, a contarte mis cosas, a saber que tú siempre me oyes. Porque tú sabes que al principio no sabía qué decirte ni menos oír lo que tú me querías decir. HASTA QUE COMPRENDÍ QUE TÚ ME HABLAS A TRAVÉS DE MI MENTE y que lo que yo tengo que hacer es darte el tiempo para escucharte y que para eso necesito espacios de silencio cada día, a una hora fija, porque si no llegó a la noche y... "no tuve tiempo". Y si estoy en blanco porque no se me ocurre nada, recurrir al Evangelio en que tú nos hablas explícitamente y darme tiempo para entender qué me dices "a mí". Cómo me gustaría trasmitir esa experiencia: la constancia, ahí está la clave de la oración de amistad contigo y ahí está la lucha con uno mismo que siempre tiene algo más urgente que hacer. ¡Gracias por tu indispensable ayuda Jesús mío!