
Estimado señor Gerente de (empresa auspiciadora)
Me decido a escribirle porque estoy muy preocupada por la juventud y niñez de mi país. Veo tanta violencia, falta de control de la rabia, del enojo, de la frustración, falta de respeto hacia los demás. Y aunque existen muchas causas para todo esto, hoy quisiera detenerme en una de esas causas : la televisión.
La mayoría de los programas a los que tienen acceso niños y jóvenes, contienen ejemplos contrarios a los valores que hacen amable la vida de las familias y entre las personas. Le pongo un ejemplo, el Canal 13 de la Universidad Católica y la telenovela “Papi Ricky”. Estoy segura que Ud. no la ha visto, sabe que tiene un buen rating y por lo tanto a sus firmas auspiciadotas las puede ver mucha gente. Si Ud. la hubiera visto un par de veces no la auspiciaría. Teniendo muy buenos actores, siendo ese un excelente motivo para su atractivo, la trama se las arregla para quedar en suspenso en cada capítulo y así “engancha” el interés del público.
Pero en ella se entregan influencias negativas para la familia: la mentira, la deslealtad, las separaciones y junturas entre parejas amigas que se presentan como lo más natural, las relaciones extramatrimoniales, el engaño, etc.; y todo esto sutilmente presentado y sugerido, de modo que no queda nada claro lo que está bien o lo que está mal, lo que es natural o lo que no lo es.
Yo creo que a Ud. como a mí, le puede chocar que un canal que lleva el título de Católico presente, a una hora de la tarde en que lo ve todo el mundo incluido niños, este tipo de influencia en contraposición con lo que los padres quisiéramos dejarle como herencia en su formación a nuestros hijos.
No creo que todo esté perdido, por lo menos vale la pena luchar ¿no le parece?
Lo saluda cariñosamente
Silvia Betteley de Bunster
